Canaima Primera Base: la lucha sigue y sigue

30/04/2015

Hace poco me acerqué al CNTI y pude enterarme entre otras cosas sobre el desarrollo de Canaima GNU/LInux y puedo decir que quedé muy agradado por dos cosas: primero, con la visión estratégica que escuché sobre el tema; segundo, porque desde hace tiempo no veía imágenes de Hugo Chávez en los pasillos del piso donde está la presidencia.

Ambos hechos me hicieron desempolvar este artículo que tenía en “borrador”, el cual había comenzado a escribir cuando creía entonces que esforzándome por el proyecto Canaima GNU/Linux podía hacer algo mejor que aprender a manejar las frustraciones. Creo que puede ser momento de insistir en el tema nuevamente.

Este es el tercer artículo en mi blog sobre este tema. Pueden leer el artículo anterior el cual inlcuye un vínculo al artículo anterior a ese el cual escribí en marzo de 2011, cuando empecé a hablar con las paredes sobre el tema.

Desde entonces estoy proponiendo (a título personal y desde los colectivos donde hago vida) el desarrollo de una “base mínima” del Sistema Operativo. Canaima GNU/Linux no tiene tal cosa y eso hace imposible tener un punto de partida desde donde la distribución crezca en cualquier dirección deseada. Actualmente para adaptar Canaima a un ámbito específico y por tanto poner y quitar componentes, debe hacerse desde un entorno que presenta problemas técnicos, heredables a los resultados se deriven a partir de allí.

La propuesta se llama “Canaima Primera Base”. “Primera Base” no es un programa con código fuente, sino una fórmula para generar los inexistentes “sabores” de la distribución y poder por fin generar “paisajes” a partir de un instalador mínimo. Los “sabores” son inexistentes no por falta de esfuerzo, sino porque el modo actual no permite tales posibilidades en la práctica.

Incluso con esta fórmula propuesta se pueden hacer en una segunda instancia (Segunda Base) las ISO en USB, CD o DVD con instaladores “a la medida” de las necesidades, en el caso de esta distribución son necesidades muy puntuales y conocidas, pues son las del Poder Público. Sin esta base puede hacerse también, pero sin un punto de partida común, limpio, minimalista, universal y medular.

Esta fórmula, como he comentado en los artículos anteriores no es una idea fenomenalmente novedosa y recientemente innovada, sino que por el contrario la idea es tomada casi a calco de la manera que tiene Debian GNU/Linux (distribución de la cual se deriva Canaima) y lo que propongo es evitar la separación (el fork) experimental de Debian que actualmente conforma nuestra distribución nacional y hace imposible, en la práctica, obtener las derivaciones necesarias.

El árbol de dependencias de la distribución (el mapa de todos los programas y sus relaciones para quedar correctamente instalados e un sistema) actualmente, producto del “fork” que se hizo al método de construcción de la distribución, llamado “canaima-semilla”, ha sido modificado y en ese proceso inestabilizado. Por eso es que si yo trato de instalar X aplicación puede sugerirme desinstalar partes fundamentales del sistema operativo, quedando inutilizado para funcionar luego.

Teniendo una BASE del sistema operativo Canaima GNU/Linux (lo cual no existe) se puede tener con muchísima simplicidad un “Canaima Ministerio Tal”, un “Canaima Alcaldías”, un “Canaima Industrial”, un “Canaima Mujer”, un “Canaima Radio” y hasta un “Canaima Diversión” con cuanto jueguito haya para los más chamos y los menos chamos. Hacer un “Kanaima”, con escritorio KDE es algo muy simple con este método. Igualmente se podrán hacer una distro para máquinas de bajos recursos (como lo logró en solitario “Canaima Colibrí”) con un escritorio como LXDE y así tener GNU/Linux en cuanto pote ande por allí en las instituciones educativas.

Es fácil criticar las ideas con discurso. Lo que propongo es una solución práctica, técnica y específica para resolver un asunto que desde Canaima 2.0 no ha sido resuelto nunca, ni en la actualidad con Canaima 4.1.

La lucha sigue y sigue.



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