Prohibido el paso

11/06/2015

noentrarSi de debatir temas sociales se trata, hagamos un ejercicio con las prohibiciones.

El consumo de drogas, el aborto y el matrimonio igualitario tienen como factor común la dificultad para lograr acuerdos debido a que en estos tres temas se atiende el asunto moral, por encima del asunto de la justicia. Los hechos demuestran con sus resultados y formas concretas o abstractas de medirlo, qué tanto ha funcionado una prohibición para evitar que esas cosas sigan sucediendo a nuestro alrededor ¿de verdad hemos avanzado en estos temas y los hemos resuelto como sociedad y como pueblo? ¿avanzamos más manteniendo, como es ahora, esas prohibiciones sin discutirlas?

El consumo de cannabis, prohíbe a una planta que tiene probados resultados positivos en la medicina y su prohibición se debe, en gran parte, a intereses de las farmacéuticas porque, según dicen los estudios de gente seria, cura varias enfermedades y ayuda a aliviar otras cuantas. Como sustancia que incide sobre la salud, hace mucho menos daño que otras que al consumirlas se pierde totalmente el equilibrio, la visión, el habla y seamos serios, la presencia de espíritu. Si tanto nos preocupa el tema, luchemos en contra de todas esas sustancias con la misma firmeza y ocupándonos en las más dañinas y masivas, primero.

La ilegalización del aborto logra que se cumpla la consigna: “Las ricas abortan, las pobres mueren”. Ese veto y persecución legal no da resultados positivos para la resolución del problema, sino que por el contrario, como en el narcotráfico, genera mafias y poderes al margen de la atención del estado y del gobierno y genera en paralelo poderes mayores que condicionan, oprimen y controlan al poder público y lo convierten en una máquina que para que funcione cada vez mejor debe ser más implacable en la persecución de estas acciones para garantizar una brecha muy distante de silencio y oscuridad en su debate.

El matrimonio igualitario, al igual que los otros dos demás temas delicados e incómodos, no es tampoco un tema si me gusta o no, si simpatizo o no con una imagen de cuerpos desnudos y si hay derechos sobre la moral individual de lo que hacen esos cuerpos, desde un poder moral ejercido en lo colectivo: se trata de derechos civiles. Esas parejas de un mismo sexo, nos gusten o no que vivan y hagan juntos, tienen vulnerados algunos derechos, sin hablar del deber que merecen de tolerancia o, al menos, respeto.

Así entonces, si juzgamos debemos hacerlo de manera que represente un avance en el tema, una solución consensuada, un debate sincero y entonces que haya que prohibir y que defender lo que conlleve a un mayor nivel de justicia social y no a una riña de gustos y malos gustos aceptados en consenso social.

Podemos estar o no de acuerdo con estos y otros temas, pero su debate no se debe circunscribir a ver quién dice más veces “no” y quién coloca un “pero” de manera más virtuosa y quién lleva mejor la contraria, pues en esos hay muchos gente con zendas estrellas, medallas, diplomas y certificados en su haber, sino que el debate sirva para acordar mejores modos de vivir y de compartir en comunidad, de tener una sociedad más justa o al menos de dejar de perseguir causas menores o erradas.



3 Comentarios a “Prohibido el paso”

  1. Interesante la relación que planteas con respecto a los tres temas, sin embargo, creo que no afectan a los mismos valores (reales o supuestos) sino que tienen en común que fastidian a la misma gente: conservadores.
    En el caso del cannabis es bastante complejo el panorama, puesto que lo que se suele sancionar no es el consumo en sí (al menos en Chile), sino todas las actividades que le circundan (venta, compra, regalo, producción, extracción, etc) por lo tanto no hay claridad de exactamente qué bien jurídico se está protegiendo, ya que el consumo no es lo prohibido, ciertamente no es la vida (en el entendido de que un uso indiscriminado de cannabis pudiese ser dañino) y es fácil inclinarse a pensar que se está protegiendo la actividad económica no regulada… sin embargo ¿Porqué no son más honestas las leyes (como sí son en otras materias)? Pregunta para quedar pensando, mientras se quema un porrito, no?
    El aborto, por su parte, es un tema tremendo también. Hay que considerar que hay diversas formas de definirlo (a saber terapeutico, eugenésico, ético y económico, al menos) y que cada una de esas formas tiene unas y otras formas de refutarse y promoverse. En lo personal, considero que un Estado laico y que reconoce a las personas desde el momento que nace, aun cuando pueda acoger la teoría de la vitalidad por sobre la de la viabilidad (vitalidad: es persona si nace // viabilidad: es persona si nace y es capaz de continuar vivo) no tiene un deber de obediencia con ninguna creencia en particular, por lo tanto, impedirlo es afectar los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, en cualquiera de los casos.
    El matrimonio igualitario, finalmente, es un tema a mi parecer mucho más peliagudo, aun cuando no versa sobre la vida y la integridad de la vida misma. Tengo la convicción de que la institución del matrimonio debe desaparecer y realmente espero que ésto ocurra más temprano que tarde. Las uniones civiles son la opción que todo Estado laico debería permitir y fomentar, no los matrimonios civiles que no son más que un remedo conformista del matrimonio religioso y que ha sido alterado con gran dificultad. Es por eso que considero que no debería haber matrimonio igualitario, porque como institución, la rechazo.
    Saludos y gracias por la lectura.
    Camilo Villavicencio

  2. HAL9000 dice:

    Respecto del matrimonio igualitario, creo que es un derecho de toda persona decidir con quién quiere contraer dicho vínculo, sin importar la orientación sexual.

    Respecto del aborto, creo que la madre tiene total derecho de interrumpir su embarazo, nadie puede decidir eso por ella; no creo que un feto en gestación tenga un derecho superior. Además, si no es deseado, traerlo al mundo es apostar con su futura vida, con la mayor probabilidad siempre tendiente a que lo pase mucho más mal que bien (hogares, orfanatos, ausencia de uno o ambos padres, madre con problemas para criarlo/sostenerlo, etc.)

    Respecto de la cannabis, creo que la prohibición creo que no es el camino….parece el camino más fácil pero a la larga es más complejo. En vez de lidiar con los factores que llevan a la gente a hacerse adicta y a destruir sus vidas, el preferir la prohibición da espacio al narcotráfico y todo lo que eso implica.

    La solución creo que no es prohibir, sino que resolver los factores que llevan a alguien a utilizar las drogas a un punto en donde se auto destruye y afecta a quienes le rodean, es decir, todo lo que se haga informado y con moderación no debiera ser un problema. Ya vemos que el alcohol no está prohibido y sin embargo no tenemos porqué ser alcohólicos para bebernos un trago de vez en cuando.

    Sin embargo, sí creo que toda sociedad debiese preocuparse por la salud física y mental de sus integrantes….incluyendo en ello la detección y tratamiento temprano de adicciones que dañen severamente la salud del adicto o de quienes se relacionan con él, pero no creo que ayude de verdad que ese proceso sea violento o que vulnere la integridad de la persona/personas afectadas, porque sin cooperación ni comprensión de los afectados no hay verdadera mejoría. Y creo que la sociedad debe hacerse cargo tempranamente simplemente porque siempre será menos complejo abordar los problemas apenas aparecen, porque luego reparar puede ser imposible, o puede requerirse muchísimo más tiempo y recursos en tratar las consecuencias de un daño irreversible o crónico. No hay que olvidar que mientras no hay daño visible todos se sienten con el derecho de seguir intoxicándose o intoxicando a otros (física o mentalmente), pero luego cuando no tienen cómo sobrevivir ni nadie que los apoye, darán vuelta la vista a la sociedad en busca de ayuda….¿daremos entonces libertad para caer, dando luego la espalda cuando aparezcan las consecuencias? ¿o daremos nuevas oportunidades? ¿nos saldrá más trabajo dar nuevas oportunidades luego de que el daño es profundo? ¿o trataremos de evitar los daños?

    Creo que la vida privada en algunos casos tendrá consecuencias públicas (como en el caso de las adicciones). Si en privado me maltrato o maltrato a quienes viven conmigo, tarde o temprano aparecerán efectos en la vida pública que repercutirán en la sociedad. En ese momento creo que la sociedad tendría que ofrecer ayuda, orientación y alternativas de mejoría.

  3. Jovanny Palacios dice:

    Interesante tertulia, las prohibiciones en la sociedad, creo que el consumo de una planta por una persona no es problema, siempre que esta persona sea responsable de sus actos. Estoy de acuerdo con la regulación o prohibición del proceso de comercialización de la planta. En relación al aborto, creo que si la mujer esta sola, el embarazo es producto de un error, o el feto viene con problemas serios, tiene el derecho de decidir si aborta o no. En el caso que la mujer tenga pareja, es la pareja que tiene el derecho de decidir. Tiene la mujer el derecho de abortar en un hospital publico? En relación al matrimonio igualitario, si se quieren casar, que se casen, que viva el amor! Estoy de acuerdo.

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